martes, 3 de julio de 2007

Algunos ensayos y poesías sobre la obra de Hudson

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Idle Days in Patagonia es ante todo un libro sobre la otredad.En las márgenes del imperio surgen estas miradas cruzadas, ejercidaspor los que a la vez son marginales a los proyectos. En Idle Days in Patagonia el estudio de la otredad aparece, como sucede siempre en la narrativa de viajes, como un estudio sobre la constitución del sujeto, el no sujeto es el otro. Ejemplo de esto es la elaborada discusiónque hace Hudson sobre el rol de los ojos y la mirada en la aprehensión de la realidad....



Que la lengua contiene la patria y que la patria se dice en la lengua son fórmulas repetidas hasta que escandalosas convivencias de dichos pamperos y ruiseñores británicos vienen a impugnarlas. Guillermo Ara hace el patriótico esfuerzo de encontrar en la prosa inglesa de Hudson los ecos gauchescos de algunos giros. Por ejemplo, My faults are more numerous that the spots on the wild cat podría ser frase que un Martín Fierro hubiera dicho como Tengo más vicios que manchas el gato salvaje, para más tarde exclamar algo así como Madrecita de mi alma! o Little mother of my soul!....

La pampa de memoria. William H. Hudson




".. La región ya no se presenta como la barbarie, inexplorada y desierta, se ofrece en cambio como metáfora del porvenir, el territorio donde aún se pueden encontrar las oportunidades para llevar a cabo lo que no fue posible en otras regiones de la Argentina. A este tercer momento corresponden las narrativas de Guillermo Enrique Hudson y Ezequiel Martínez Estrada. A la vez es posible argumentar que Hudson extiende esta etapa a otros escritores de habla inglesa que habrán de visitar la Patagonia en la segunda mitad del siglo XX, como es el caso de Paul Theroux o Bruce Chatwin. Estos a su vez serán el punto de partida para nuevas narrativas argentinas que responden, contrapuntean o rescriben las británicas. Es posible ver un movimiento de vaivén que va entretejiendo, a lo largo de varias generaciones, una trama hecha de narraciones que en algunos casos no tienen otro punto de partida que la de revisar la de un viajero anterior..."

Lo abierto y lo cerrado: el espacio patagónico en la literatura de viaje Ernesto Livon-Grosman



Ensayo sobre La Era de Cristal y Mansiones Verdes

por Luis Pestarini para la revista Axxón



Hudson, Martínez Estrada y las Marta Riquelme, ensayo de Herminia Solari



Allá lejos y hace tiempo, canción de Armando Tejada Gómez y Ariel Ramírez



La mancha púrpura*

Aunque, como narrador de La tierra purpúrea, Lamb se excusa frente al público "civilizado" por las cosas que está contando, en rigor se comporta como un paisano más en medio de secuestros de mujeres, revoluciones, romances castos y diálogos chispeantes repletos de ginebra


Sobre "La Tierra Purpúrea" por Amir Hamed



Confabulaciones y configuraciones de una misma escritura literaria

Sobre "La Tierra Purpúrea" por Lisa Block de Behar

"Luego de su partida de la Argentina, en 1869, Londres fue su morada aunque su "verdadera existencia terminó" según decía, cuando se alejó del "círculo mágico de la pampa",(7) cuando su territorio, poblados y pobladores devinieron recuerdos, imaginación y nostalgia en una misma escritura. Un problema de identidades cruzadas y la inevitabilidad de comparaciones que el criollismo recio y artero por el que Borges atravesaba en los años 20, resuelve, en términos generales, a favor del forastero inglés en desmedro del orden autoritario de los alemanes, de la soberbia crítica de los franceses y la soberbia prescindente de los españoles:


"Los ingleses -algunos-, los trashumantes y andariegos, ejercen una facultá de empaparse en forasteras variaciones del ser: un desinglesamiento despacito, instintivo, que los americaniza, los asiatiza, los africaniza y los salva."


Según ese primer Borges, La tierra cárdena -así la denomina- es una secuencia de aventuras peleadoras y lances de variado amor donde no deja de asombrar el horizonte de una redención que asoma sobre la tierra. En su luego denostado afán de derivación neológica, dice de Hudson en particular: "inglés chascomusero y hombre de ciencia universal que, en pleno siglo XIX, en pleno progresismo y despuesismo, ensalzó la criollez." En su ensayo "Sobre 'The Purple Land' ", Borges reconoce a Hudson como el mayor escritor de literatura gauchesca y no duda en incluir su obra primordial entre las de sus escritores preferidos.

Lisa Block de Behar

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