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Comentarios del articulo de Rolando Hanglin y comunicacion telefonica desde el museo El artículo de Rolando Hangling en La Nación
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Segmento del programa "Museo Hudson" del 31 de Octubre.



Tenemos el agrado de invitar a Ud. al acto de celebración del 167° aniversario del nacimiento de Guillermo Enrique Hudson que se realizará en su Solar Natal de Florencio Varela el lunes 4 de agosto a las 11 horas. En este nuevo homenaje disertará el Profesor Jean Phillippe Barnabé (Univesidades de Picardie de Francia y de la República de Uruguay) en el marco del 90° aniversario de la primera edición de “Allá Lejos y Hace Tiempo” y de los setenta años de la primera traducción al castellano realizada por el Dr. Fernando Pozzo y su esposa Celia Rodríguez.
Esperando contar con su presencia saludamos a Ud. con el mayor de los respetos.
Enrique Pedrotti Rubén Ravera
Presidente
Asociación de Amigos Museo Histórico Provincial
N.B. Al término del acto la Asociación de Amigos ofrecerá un vino de honor y un chocolate para los niños.
RSVP: (011) 15-5404-6462 / (02229) 497314
museo_hudson@ic.gba.gov.ar arravera@yahoo.com
www.hudsonmuseoyparque.org.ar
Boy Scouts en el Museo Hudson.
Cercanías del Parque Hudson.
Presionando en el mapa se abrirá en un tamaño mayor

(Si quiere ver la foto en un tamaño mayor)
El Prof. Juan Carlos Lombán se refirió al naturalista y escritor con una aguda semblanza anunciando además la próxima aparición de siete de los veinticuatro libros escritos por Hudson.
Este acto de homenaje, a pocos días del aniversario de la fundación de Quilmes, muestra una faceta más del rico acervo cultural que alberga la ciudad con un "hijo dilecto" como es Guillermo Enrique Hudson.
De la página de los Amigos del Parque Ecológico Provincial Guillermo Enrique Hudson.
La casa en que yo nací en las pampas sudamericanas, era muy apropiadamente llamada "Los veinticinco ombúes", porque había allí justamente veinticinco de estos árboles indígenas de gigantesco tamaño. Se encontraban ampliamente separados entre si, formando una fila de más o menos cuatrocientos metros de largo.
Las pampas son en su mayor parte niveladas como una mesa de billar. Donde nosotros vivíamos, la comarca presentábase sin embargo ondulada, y nuestra casa hallábase situada en el plan de una de las más altas elevaciones. Delante de ella se extendía la gran llanura verde, al nivel del horizonte, mientras que detrás del edificio, caía el terreno abruptamente sobre un ancho y profundo arroyo que se volcaba en el Río de la Plata a una distancia de cerca de dos leguas al este. Este arroyo, con sus tres viejos sauces colorados creciendo en los bordes, constituía fuente de inagotable placer para nosotros. En cualquier momento que bajáramos para jugar en sus orillas, el fresco y penetrante olor de la tierra húmeda nos producía un extraño y excitante efecto, llenándonos de salvaje alegría.
Nuestra casa, de construcción larga y baja, hecha de ladrillo y muy antigua, tenía la reputación de estar encantada. Uno de sus anteriores propietarios, cincuenta años antes de que yo naciera, contaba entre sus esclavos a un hermoso joven negro, que por su belleza y afabilidad convirtióse en el favorito de la señora.
Tal preferencia llenó de sueños y de aspiraciones los pobres sesos del negro, e interpretando mal las graciosas maneras de su patrona, se aventuró, acercándose a ella, en ausencia del amo, a declararle sus sentimientos.
No pudo la dama perdonar semejante ofensa, y cuando el esposo regresó, lo recibió pálida de indignación, refiriéndole cómo el miserable esclavo había abusado de su bondad.
Poseedor de un corazón implacable, el esposo ordenó que el ofensor fuera suspendido por las muñecas de una de las ramas bajas y horizontales de "El Arbol", y allí, a la vista del amo y de la esposa, los demás esclavos, sus compañeros, le azotaron hasta causarle la muerte. Su cuerpo deshecho fué conducido y enterrado en un profundo foso, a pequeña distancia del último de los ombúes de la larga fila.
Y era el espíritu del pobre negro (cuyo castigo fué más duro que lo que su proceder reclamara) el que se suponía encantaba el lugar. No se aparecía, según las versiones circulantes, a la manera del duente común, que camina envuelto en una sábana blanca. Los que sostenían haberlo visto, aseguraban que. invariablemente, se levantaba del sitio donde el cuerpo había sido enterrado como una leve y luminosa exhalación de la tierra y tomando forma humana flotaba lentamente hacia la casa, paseándose entre los grandes árboles y sentándose a veces sobre una vieja y saliente raiz. Allí permanecía inmóvil durante horas, en una actitud meditativa y triste, al decir de mucha gente. Yo no lo vi nunca.
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Que la lengua contiene la patria y que la patria se dice en la lengua son fórmulas repetidas hasta que escandalosas convivencias de dichos pamperos y ruiseñores británicos vienen a impugnarlas. Guillermo Ara hace el patriótico esfuerzo de encontrar en la prosa inglesa de Hudson los ecos gauchescos de algunos giros. Por ejemplo, My faults are more numerous that the spots on the wild cat podría ser frase que un Martín Fierro hubiera dicho como Tengo más vicios que manchas el gato salvaje, para más tarde exclamar algo así como Madrecita de mi alma! o Little mother of my soul!....
La pampa de memoria. William H. Hudson
".. La región ya no se presenta como la barbarie, inexplorada y desierta, se ofrece en cambio como metáfora del porvenir, el territorio donde aún se pueden encontrar las oportunidades para llevar a cabo lo que no fue posible en otras regiones de la Argentina. A este tercer momento corresponden las narrativas de Guillermo Enrique Hudson y Ezequiel Martínez Estrada. A la vez es posible argumentar que Hudson extiende esta etapa a otros escritores de habla inglesa que habrán de visitar la Patagonia en la segunda mitad del siglo XX, como es el caso de Paul Theroux o Bruce Chatwin. Estos a su vez serán el punto de partida para nuevas narrativas argentinas que responden, contrapuntean o rescriben las británicas. Es posible ver un movimiento de vaivén que va entretejiendo, a lo largo de varias generaciones, una trama hecha de narraciones que en algunos casos no tienen otro punto de partida que la de revisar la de un viajero anterior..."
Lo abierto y lo cerrado: el espacio patagónico en la literatura de viaje Ernesto Livon-Grosman
Ensayo sobre La Era de Cristal y Mansiones Verdes
por Luis Pestarini para la revista Axxón
Hudson, Martínez Estrada y las Marta Riquelme, ensayo de Herminia Solari
Allá lejos y hace tiempo, canción de Armando Tejada Gómez y Ariel Ramírez
La mancha púrpura*
Aunque, como narrador de La tierra purpúrea, Lamb se excusa frente al público "civilizado" por las cosas que está contando, en rigor se comporta como un paisano más en medio de secuestros de mujeres, revoluciones, romances castos y diálogos chispeantes repletos de ginebra
Sobre "La Tierra Purpúrea" por Amir Hamed
Confabulaciones y configuraciones de una misma escritura literaria
Sobre "La Tierra Purpúrea" por Lisa Block de Behar
"Luego de su partida de la Argentina, en 1869, Londres fue su morada aunque su "verdadera existencia terminó" según decía, cuando se alejó del "círculo mágico de la pampa",(7) cuando su territorio, poblados y pobladores devinieron recuerdos, imaginación y nostalgia en una misma escritura. Un problema de identidades cruzadas y la inevitabilidad de comparaciones que el criollismo recio y artero por el que Borges atravesaba en los años 20, resuelve, en términos generales, a favor del forastero inglés en desmedro del orden autoritario de los alemanes, de la soberbia crítica de los franceses y la soberbia prescindente de los españoles:
"Los ingleses -algunos-, los trashumantes y andariegos, ejercen una facultá de empaparse en forasteras variaciones del ser: un desinglesamiento despacito, instintivo, que los americaniza, los asiatiza, los africaniza y los salva."
Según ese primer Borges, La tierra cárdena -así la denomina- es una secuencia de aventuras peleadoras y lances de variado amor donde no deja de asombrar el horizonte de una redención que asoma sobre la tierra. En su luego denostado afán de derivación neológica, dice de Hudson en particular: "inglés chascomusero y hombre de ciencia universal que, en pleno siglo XIX, en pleno progresismo y despuesismo, ensalzó la criollez." En su ensayo "Sobre 'The Purple Land' ", Borges reconoce a Hudson como el mayor escritor de literatura gauchesca y no duda en incluir su obra primordial entre las de sus escritores preferidos.
Lisa Block de Behar
Presione aquí para leer todo el ensayo
1959-USA-Romantic Adventure/Adventure DramaN.Y. Times Review by Bosley CrowtherAlgunos de los libros que se mencionan en el ensayo los puede descargar de nuestras páginas:
Si quiere corregirlos y así mejorar el acervo de libros de Hudson existentes acá verá como hacerlo.
Es probable que se me haya escapado algún otro libro que menciona Estrada en su ensayo, si es así, avíseme por favor a:
enviolibros#gmail.com
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