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viernes, 7 de noviembre de 2008

Galería de fotos de la visita de Margaret Atwood y Graeme Gibson al Museo Histórico Provincial G.E. Hudson




  1. Margaret Atwood y Graeme Gibson a la izquierda, Ruben Ravera al centro en el Salón de Usos Múltiples del Museo Historico Provincial Hudson.


  2. Margaret Atwoos y Graeme Gibson a la izquierda, Rubén Ravera de camisa blanca al centro.


  3. Graeme Gibson y Margaret Atwood reciben ejemplares de Rubén Ravera.


  4. Frente a la casa natal de Guillermo Enrique Hudson.


  5. Margaret Atwood observando los pájaros del parque.


  6. Diversas esculturas en el Parque.


  7. Margaret Atwood con el director del Museo, Rubén Ravera viendo un modelo de horno de barro.



  8. Oliendo las plantas del Parque, junto con el guía.


  9. Margaret Atwood lee trechos de la biografía de Hudson.


  10. Hojeando la colección de libros históricos de la biblioteca del Parque.


Margaret Atwood visita el Museo Histórico Provincial G.E. Hudson


Sobre Margaret Atwood:

La destacada escritora Margaret Eleanor Atwood y su esposo, el naturalista y novelista Graeme Gibson, visitaron el Museo Histórico Provincial Guillermo Enrique Hudson en un viaje privado en ocasión del congreso de Birdlife International que tuvo lugar en el Sheraton Hotel de Buenos Aires. Fué en esta oportunidad que la prestigiosa institución internacional, que nuclea organizaciones protectoras de las aves silvestres de todo el mundo, la nombró Presidenta Honoraria junto a su Alteza Imperial la Princesa Takamado de Japón. Atwood es una entrañable admiradora de la obra de Guillermo Enrique Hudson y lo ha expuesto repetidamente en conferencias y artículos periodísticos y comparte con él el amor por la naturaleza. Prolífica poetisa, novelista, crítica literaria y activista política, reconocida nacional e internacionalmente por su obra es la segunda de los tres hijos de Carl Edmund Atwood, zoólogo, y Margaret Dorothy William, nutricionista. Debido a la investigación que llevaba a cabo su padre sobre entomología forestal Atwood pasó gran parte de su infancia entre el norte de Québec, Ottawa y Toronto. Fue pronto una ávida lectora de todo tipo de literatura, desde novelas de misterio, hasta cuentos de los hermanos Grimm, historias sobre Canadá y comics. Fue al instituto en Leaside, Toronto. Ganó el Premio Príncipe de Asturias de las letras en junio de 2008 y ha sido en muchas oportunidades candidata al premio Nobel de Literatura.

Algunos datos biográficos de nuestra visitante ilustre:
Nació en Ottawa el 18 de noviembre de 1939.
Trayectoria literaria: Atwood empezó a escribir con 16 años. En 1957 empezó sus estudios universitarios en la Victoria University en la Universidad de Toronto. Entre sus profesores se cuentan Jay Macpherson y Northrop Frye, estos encaminaron su poesía más temprana (Double Persephone) hacia el tema de los mitos y los arquetipos. Se graduó en 1961 como licenciada en filología inglesa, con estudios también de francés y filosofía. En otoño de ese año, después de ganar la Medalla E.J. Pratt por su libro de poemas Double Persephone, comenzó sus estudios de postgrado en el Radcliffe College de la Universidad de Harvard con una beca de investigación Woodrow Wilson. Obtuvo un máster en Radcliffe en 1962 y continuó estudiando dos años más en Harvard. Ha impartido clases en la Universidad de British Columbia (1965), Universidad Sir George Williams en Montreal (1967-68), la Universidad de Alberta (1969-79), Universidad York en Toronto (1971-72), y la Universidad de New York.
En 1968 se casó con Jim Polk, del que se divorcio en 1973. Posteriormente contrajo matrimonio con el novelista Graeme Gibson con el que se mudó a Ontario, al norte de Toronto. En 1976 tuvieron a su hija Eleanor Jess Atwood Gibson. Volvió a Toronto en 1980. Atwood ha sido vicepresidenta de la Unión de Escritores de Canadá desde 1980 y presidenta del Internacional PEN, una asociación de escritores para fomentar el contacto y la cooperación entre autores de todo el mundo que se encarga de promover la libertad de expresión y de liberar a los escritores que son prisioneros políticos. Elegida socia mayoritaria del Massey College en la Universidad de Toronto cuenta con dieciséis títulos honoris causa, incluyendo un doctorado del Victoria College (1987) y está incluida en el paseo de la fama de Canadá desde 2001. Es también miembro de la Royal Society de Canadá y de la Order of Canada y miembro honorario de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias.
Atwood ha escrito novelas de diferentes géneros y también libros de poemas; también escribió guiones para televisión como The Servant Girl (1974) y Days of the Rebels: 1815-1840 (1977). Normalmente se la describe como una escritora feminista, ya que el tema del género está presente en algunas de sus obras de forma destacada. Su obra se ha centrado en la identidad nacional canadiense, las relaciones de este país con Estados Unidos de América y Europa, los derechos humanos, asuntos medioambientales, los páramos canadienses, los mitos sociales sobre la feminidad, la representación del cuerpo de la mujer en el arte, la explotación social y económica de esta, así como las relaciones de mujeres entre sí y de ellas con los hombres. En 1966 obtuvo el Gobernor General’s Award, por la obra The Circle Game, con la que se ganó una gran reputación como poetisa. En 1969 publicó The Edible Woman, donde se hizo eco de la marginación social de la mujer. En Procedures for Underground (1970) y The Journals of Susana Moodie (1970), sus siguientes libros de poesía, los personajes tienen dificultades para aceptar lo irracional. Esta última quizá sea su obra poética más conocida, en ella Atwood escribe desde el punto de vista de Susana Moodie, una pionera de la colonización de la frontera canadiense del siglo diecinueve. Con la obra Power Politics (1971) usa las palabras como refugio para las mujeres débiles que se enfrentan a la fuerza masculina.
Como crítica literaria es muy conocida por su obra Survival: A Thematic Guide to Canadian Literature (1972), que fue definida como el libro más asombroso escrito sobre literatura canadiense y que consiguió aumentar el interés en la literatura de este país. Ese mismo año publicó Surfacing, una novela donde se formula en términos políticos el conflicto entre naturaleza y tecnología. Con un gran éxito y avalada por la crítica, escribió You Are Happy (1974) y su tercera novela, Lady Oracle (1976), una parodia de los cuentos de hadas y las novelas de amor que ganó en 1977 el Toronto Book Award y el Canadian Booksellers Award. Su colección de relatos cortos de ese mismo año, Dancing Girls, fue también premiada con esos dos galardones y el Periodical Distributors of Canada Short Fiction Award. En 1978 publicó otros dos libros, Two-Headed Poems, que continúa explorando la duplicidad del lenguaje, y Up in the Tree, un libro infantil. Su siguiente novela, Life Before Man (1979), es más tradicional que sus libros de ficción anteriores y se centra en una serie de triángulos amorosos.
Atwood siempre ha estado interesada en los derechos humanos y es miembro activa de Amnistía Internacional, esto se refleja en su libro de poesía True Stories (1981) y la novela Bodily Harm (1981). Publicó Second Words (1982), muestra de una de las primeras obras feministas escritas en Canadá y ese mismo año, dirigió la revisión del Oxford Book of Canadian Poetry, lo que la colocó al frente de los poetas canadienses de su generación. Su colección de historias cortas, Bluebeard’s Egg (1983), obtuvo el Periodical Distributors of Canada y el Foundation for the Advancement of Canadian Letters Book of the Year Award.
Después de esto continuó alternando prosa y poesía pero la novela que mayores éxitos cosechó fue The Handmaid’s Tale (1985), galardonada con el Governor's General's Award, el Los Angeles Times Prize, el Arthur C. Clarke Award for Science Fiction y el Commonwealth Literary Prize, y fue nominada al Booker Prize (Reino Unido) y el Ritz-Paris-Hemingway Prize (Paris). Es una utopía negativa ambientada en una sociedad de derechas monoteísta ubicada en un vertedero nuclear, el antiguo Boston. Esta novela se adaptó para el cine y también como ópera.
Atwood ha continuado escribiendo hasta la actualidad con un gran éxito de crítica y de lectores. Sus libros son estudiados en colegios, institutos y universidades de todo el mundo. Hoy en día sigue luchando por la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión y otras causas; es más donó todo el dinero del galardón Booker Price para colaborar con causas medioambientales. También ayudó a lanzar la carrera de la poetísa Carolyn Forche cuando los editores estadounidenses rechazaron su poesía sobre la guerra civil de El Salvador. En la actualidad divide su tiempo entre Toronto y Pelee Island en Ontario.

Obra: Novelas
The Edible Woman1969)
Surfacing (1972)
Lady Oracle (1976)
Life Before Man (1979) - finalista del Governor General's Award en 1979
Bodily Harm (1981)
El cuento de la criada ("The Handmaid's Tale") (1985) - ganador del Arthur C. Clarke Award y el Governor General's Award en 1985
Cat's Eye (1988) - finalista del Governor General's Award en 1988
The Robber Bride (1993) - finalista del Governor General's Award en 1994
Alias Grace (1996) - ganador del Giller Prize y finalista del Governor General's Award en 1996
The Blind Assassin (2000) - ganador del Booker Prize y finalista del Governor General's Award en 2000
Oryx y Crake ("Oryx and Crake") (2003) - finalista del Governor General's Award en 2003
The Penelopiad (2005) - nominado al IMPAC Award en 2006
Colecciones de poesía
Double Persephone (1961)
The Circle Game (1964) - ganador del Governor General's Award en 1966
Expeditions (1965)
Speeches for Doctor Frankenstein (1966)
The Animals in That Country (1968)
The Journals of Susanna Moodie (1970)
Procedures for Underground (1970)
Power Politics (1971)
You Are Happy (1974)
Selected Poems (1976)
Two-Headed Poems (1978)
True Stories (1981)
Love songs of a Terminator (1983)
Interlunar (1984)
Morning in the Burned House (1996)
"The Moment" from Morning in Burned House
Eating Fire: Selected Poems, 1965-1995 (1998)
The Door (2007)
Colección de relatos cortos y cuentos
Dancing Girls (1977) - ganador del St. Lawrence Award for Fiction y el The Periodical Distributors of Canada for Short Fiction
Murder in the Dark (1983)
Bluebeard's Egg (1983)
Through the One-Way Mirror (1986)
Wilderness Tips (1991) - finalista del Governor General's Award en 1991
Good Bones (1992)
Good Bones and Simple Murders (1994)
The Tent (2006)
Moral Disorder (2006)
Entre sus obras publicadas en español se encuentran: La mujer comestible (1969), Resurgir (1972), Chicas bailarinas (1977), El cuento de la criada (1985), Alias Grace, El asesino ciego (2000), Oryx y Crake (2003),Penélope y las doce criadas (2005), La maldición de Eva (2006) y Erase una vez (2007).

Premios: A fecha 25 de Junio del 2008 Margaret Atwood fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008.



jueves, 25 de septiembre de 2008

Sobre Margaret Atwood


La palabra mordaz-Entrevista de la revista Eñe a Margaret Atwood

Ferviente defensora del medio ambiente y feminista, la escritora canadiense Margaret Atwood viene a Buenos Aires a un congreso internacional de "aves raras".
En diálogo con Ñ habló de sus libros, de ecología y del futuro.
Por: Héctor Pavón



Distopías. De eso tratan muchos de sus libros, es decir de utopías negativas. Sin embargo Margaret Atwood dice que hay futuro, que aunque las cucarachas fueran las principales sobrevivientes, el futuro, como sea, está garantizado. Y no se lo toma de forma banal. Es una activista en el terreno ecologista: alguien que trabaja por el medio ambiente, que se apasiona por los pájaros, a tal punto que llega en pocos días a la Argentina a un congreso del Club de Aves Raras de Bird Life International, una institución que preside junto con su marido. Los últimos libros que aquí se conocieron de la escritora más conocida de las letras canadienses actuales son: Desorden moral (Bruguera) y Penélope y las doce criadas (Salamandra).

Su padre, entomólogo, madre nutricionista y hermano zoólogo originaron el contexto ideológico en el que Atwood se desarrolló como hija, hermana y escritora y provocaron sus ficciones literarias. Debido a la investigación que realizaba su padre sobre entomología forestal, Atwood pasó gran parte de su infancia en Québec, Ottawa y Toronto.

Calificada, piropeada o difamada como "Medusa", una mujer que lleva a los hombres a la perdición, y como la "duquesa divertida", por su fino humor, también se la definió como alguien de un "perverso sentido del humor y lengua mordaz". Margaret Atwood viene de ganar, en junio, el premio español de Literatura Príncipe de Asturias de las Letras y ha sido vicepresidenta de la Unión de Escritores de Canadá desde 1980 y presidenta del Internacional PEN, una asociación de escritores para fomentar el contacto y la cooperación entre autores de todo el mundo que se encarga de promover la libertad de expresión y de liberar a escritores que son prisioneros políticos en todos los rincones del planeta. Recibió dieciséis títulos honoris causa, incluyendo un doctorado del Victoria College.

Ha escrito novelas de diferentes géneros, poemas; guiones para televisión como The Servant Girl (1974) y Days of the Rebels: 1815-1840 (1977). Como feminista ha ubicado la temática del género en algunas de sus obras. También ha trabajado la difícil identidad canadiense y las relaciones de su país con Estados Unidos y Europa; derechos humanos; crisis del medioambiente: la explotación social. Donó todo el dinero del premio Booker Price 2000 para colaborar con causas medioambientales que recibió gracias a su libro El asesino ciego. Entonces dijo: "Me encantó recibirlo. Era la cuarta vez que una novela mía llegaba a la final y quizá debieron pensar: 'Es mejor que se lo demos ahora, antes de que se muera...' De todos modos no hay que tomarse los premios muy en serio. Existe la escritura y existen los premios y no siempre se corresponden".

También es una muy respetable crítica literaria y lo demostró en el libro A Thematic Guide to Canadian Literature, un texto clave para entender la literatura canadiense y que consiguió aumentar el interés en las letras de este país. Activista en derechos humanos, es miembro de Amnistía Internacional. Esta temática la reflejó en su libro de poesía True Stories (1981) y la novela Bodily Harm (1981). En 1982 publicó Second Words, una de las primeras obras feministas escritas en Canadá y, ese mismo año, dirigió la revisión del Oxford Book of Canadian Poetry, lo que la colocó al frente de los poetas canadienses de su generación.

A lo largo de su carrera continuó escribiendo prosa y poesía, pero la novela que más repercusión obtuvo fue El cuento de la criada, premiada con el Governor's General's Award, el Los Angeles Times Prize, el Times Prize, el Arthur C. Clarke Award for Science Fiction y el Commonwealth Literary Prize, y nominada al Booker Prize (Reino Unido) y el Ritz-Paris-Hemingway Prize (París). Desde Toronto, dice (por escrito) que se siente una ciudadana común, que actúa como tal y no como intectual. También, más vieja.

Al leer El cuento de la criada, muchos lectores piensan "esto no podría pasar". Veinte años después, ¿piensa que sí podría ocurrir?

En el libro no hay nada que no hubiera pasado ya hacia 1984, cuando lo escribí. Gilead (así se denomina en este relato a los Estados Unidos, gobernado por un régimen teocrático después del asesinato del presidente). La historia es una combinación de hechos de muchos lugares y momentos. Tal vez no ocurran todos en el mismo momento y lugar, pero ya pasaron en alguna parte, en algún momento, y si los seres humanos hicieron esas cosas una vez, pueden volver a hacerlas. En la última parte se pueden encontrar algunos de los lugares y momentos. Veinte años después, yo diría que nos vamos acercando. Lo repito, en algunos lugares. Sin embargo, El cuento de la criada no se relaciona con los detalles exactos del futuro. Es sobre los puntos débiles de la naturaleza humana, y también sobre sus puntos fuertes.

En la mayor parte de sus novelas el personaje principal es una mujer, aunque no en Oryx y Crake. ¿En qué medida cambian sus tramas si el personaje principal es hombre o mujer?

Tal vez esto sorprenda a algunos, pero –por lo general, y eso no se relaciona con las vidas individuales– hombres y mujeres actúan de forma diferente. Los hombres, por ejemplo, suelen correr más riesgos, y sobre todo más riesgos estúpidos. Los ganadores de los Premios Darwin –que se otorgan de forma póstuma a quienes mediante algún gran salto del avión sin paracaídas o muerte absurda se destacaron en la especie– son casi invariablemente hombres. Las conductas obsesivas como el juego online infinito suelen ser masculinas. También lo son determinados tipos de competencia. Sí, las tramas varían según el género.

Su padre fue entomólogo y su hermano zoólogo. ¿Tuvieron influencia en su escritura?

Sin duda. En primer lugar, me proporcionaron un bagaje "científico" que a muchos escritores de ficción no les interesa. En segundo término, me inculcaron un saludable escepticismo respecto de las afirmaciones de la "ciencia". No todo lo que se proclama como ciencia lo es. Por otra parte, la ciencia tiene sus limitaciones. No es la máxima autoridad en todo.

Dijo que escribir El asesino ciego fue como componer música. ¿La música tiene algún tipo de influencia en usted?

En el plano compositivo, aunque la escritura no puede hacer lo mismo que la música, vale decir, tocar varias cuerdas al mismo tiempo. La narrativa es secuencial.

¿Qué música escucha?

De todo, excepto cierto tipo de música popular que estaba en boga antes de la aparición de Elvis Presley. Nunca me gustó Doris Day, pero me gustan la música clásica, el country, el rock, el folk.

Suele relacionarse parte de su trabajo con la búsqueda de una identidad canadiense. ¿Es difícil?

Es como un perro que se persigue la cola. La cola está siempre ahí, pero siempre fuera de su alcance. De todos modos, en ese sentido Canadá no hizo más que adelantarse a la época, ya que ahora todos los países parecen estar en búsqueda de su alma esquiva.

¿Las problemáticas surgidas del medio ambiente han condicionado su estado de ánimo? ¿No le parece que cambia su forma de escribir?

De eso se trata Oryx y Crake. Pero yo me crié con ecologistas comprometidos. Hacía mucho que se sabía que se produciría esta crisis. Ya está aquí.

Y continuando con esta preocupación, ¿hay futuro en este mundo contaminado?

Esa es la pregunta más importante que pueda hacerse. Claro que hay "un" futuro. El tiempo no se detiene. ¿Pero para quién o para qué? Escribí sobre eso en un libro de no ficción que se publicará este otoño. Se llama Payback: Debt and the Shadow Side of Wealth. Una pista: no todas las deudas son de naturaleza financiera. Es probable que las cucarachas tengan un futuro color de rosa. Pueden vivir prácticamente en cualquier parte. Las bacterias anaeróbicas que viven en el azufre submarino también prosperarán. En cuanto a nosotros, necesitamos aire puro, alimentos que no estén envenenados, agua sin contaminar y un clima que no sea demasiado frío ni demasiado cálido. ¿Cómo nos va a ir en los próximos 50 años? El tiempo lo dirá.

Sabemos que pronto vendrá a la Argentina por una actividad muy particular...

Graeme Gibson y yo somos presidentes honorarios del Club de Aves Raras de BirdLife International (www.birdlife.org), y esa organización celebrará un congreso internacional en Buenos Aires. Ese es el motivo de nuestra visita a Argentina. Si se hiciera una lista con dos encabezados –Esperanza y Resignación–, estaría en Esperanza, ya que preservar el hábitat de las aves significa preservarlas para todos nosotros.

¿Qué piensa cuando escucha el nombre de nuestro país?

Argentina... Borges, por supuesto, y también mi amigo Alberto Manguel. Cortázar. El escritor W. H. Hudson. El tango. La novela de Martínez sobre Eva Perón, Santa Evita. La era de los generales. Las valientes Madres de Plaza de Mayo. El derrumbe del peso. También paisajes magníficos, claro, entre ellos la gran cantidad de zonas de aves importantes.

Una vez almorzó con Borges. ¿Qué recuerda de esa ocasión? ¿Ya sabía algo de él? ¿Pudo conocerlo mejor después de eso?

Fue en la casa del que era nuestro primer ministro en ese momento, Pierre Trudeau, que siente un gran respeto por Borges. Ya lo había leído, pero en ese momento ya era muy viejo. Fue interesante escucharlos a él y a Trudeau, pero, en todo caso, a un escritor se lo conoce –como escritor– a través de sus libros.

Cuatro preguntas breves: ¿Considera que es una intelectual comprometida o su compromiso es ante todo el de una ciudadana común?

El de una ciudadana común.

¿Cómo se ve como escritora en el espejo del tiempo, desde la que escribió La mujer comestible en 1969 a la que ganó el Príncipe de Asturias?

Soy más vieja.

¿Cuánto pesimismo y cuánto optimismo incorpora a sus textos cuando escribe?

¡No podría decirlo! No me analizo mientras escribo.

¿Se siente tan pesimista y tan optimista en el mundo real como en el mundo de la ficción?

Eso es imposible de contestar. De todos modos, no escribiría libros ni abordaría ningún otro tipo de acción pública si fuera completamente pesimista.








Así Escribe



Coro: Llanto de las niñas
(lamento)

Nosotras también fuimos niñas. Nosotras tampoco tuvimos unos padres perfectos. Nuestros padres eran padres pobres, padres esclavos, padres campesinos, padres siervos; nuestros padres nos vendían o dejaban que nos robaran. Estos padres no eran dioses, ni semidioses, ni ninfas ni náyades. Nos ponían a trabajar en el palacio cuando todavía éramos unas crías, trabajábamos como esclavas, de sol a sol, y no éramos más que crías. Si llorábamos, nadie nos enjugaba las lágrimas. Si nos quedábamos dormidas, nos despertaban a patadas. Nos decían que no teníamos madre. Nos decían que no teníamos padre. Nos decían que éramos cochinas. Eramos unas cochinas. Las cochinadas eran nuestra preocupación, nuestro tema, nuestra especialidad, nuestro delito. Eramos las niñas cochinas. Si nuestros amos o los hijos de nuestros amos o un noble que estaba de visita o los hijos de un noble que estaba de visita querían acostarse con nosotras, no podíamos negarnos. No servía de nada llorar, no servía de nada decir que estábamos enfermas. Todo eso nos pasó cuando éramos niñas. Si éramos guapas, nuestra vida era aún peor. Pulíamos el suelo de las salas donde se celebraban espléndidos banquetes de boda, y luego nos comíamos las sobras; nuestros cuerpos tenían muy poco valor. Pero nosotras también queríamos bailar y cantar, también queríamos ser felices. Cuando nos hicimos mayores, nos volvimos refinadas y esquivas, hasta dominar las artes de la seducción. Ya de niñas menéabamos las caderas, acechábamos, guiñábamos el ojo, alzábamos las cejas, quedábamos con los niños detrás de las pocilgas, tanto si eran nobles como si no. Nos revolcábamos en la paja, en el barro, en el estiércol, en los lechos de suave vellón que estábamos preparando para nuestros amos. Apurábamos el vino que quedaba en las copas. Escupíamos en las bandejas. Entre el reluciente salón y la oscura antecocina nos llenábamos la boca de carne. Por la noche, reunidas en nuestro desván, reíamos a carcajadas. Robábamos cuanto podíamos.

De Penelope y las doce criadas, Paginas 29 y 30, Editorial Salamandra. TRADUCCION: GEMMA ROVIRA ORTEGA






En la web se puede encontrar un libro para leer:

El Cuento de la Criada



De todas maneras ella siempre lo nombra a Guillermo Enrique Hudson en sus reportajes en la Argentina.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Entrevista con la escritora canadiense Margaret Atwood-En Buenos Aires


Margaret Atwood se declaró admiradora de la obra de Guillermo Enrique Hudson..




Por Susana Reinoso
De la Redacción de LA NACION




"Si puedes reír es que estás vivo. Y eso significa que no te has rendido todavía." Así habla Margaret Atwood, que llegó esta semana a Buenos Aires para hablar sobre "la necesidad de proteger a los pájaros porque, junto con el hombre, es el único ser vivo capaz de cantar. Y, además, tienen los atributos de los ángeles: las alas y el canto, no así las garras, que se las dejamos a los demonios".




Atwood sonríe todo el tiempo y esa imagen contrasta con el retrato que se hace de ella: agresiva, mordaz, irreductible. Habla con suavidad, convicción y un aire juguetón en los ojos azules, que provoca un destello en su piel de envidiable tersura.




"Nací y viví en un bosque del norte de Canadá, mi padre era biólogo e investigaba los insectos. Allí llegaban aves subtropicales durante el verano, para reproducirse y, de mayo a junio, el aire estaba lleno de cantos de pájaros. Crecí con esa perspectiva naturalista y he escrito mucho sobre ello", dice a LA NACION la flamante premio Príncipe de Asturias de las Letras, galardón que recibirá en Oviedo, España, el 22 de octubre.




En la conferencia mundial sobre conservación de aves que la trajo a Buenos Aires, Margaret Atwood, copresidenta honoraria de BirdLife International, junto con su marido, Graeme Gibson, hablará hoy, a las 10, sobre "Los seres humanos en las sociedades de pájaros". Será en el hotel Sheraton, en un encuentro que inaugurará la princesa imperial del Japón, Hisako Takamado.




Defensora de la ecología, la naturaleza juega un papel relevante en su literatura. De ella se dice que abrió la literatura canadiense al mundo y hay quienes la llaman "la gran reserva natural de Canadá". A los 69 años, Atwood -que inició su andadura literaria con La mujer comestible - ya tejió su propia leyenda. Sobre todo, cuando se recuerda que en varias de sus novelas anticipó el futuro.



-Desde su perspectiva, ¿cómo define a la escritura?




-Algunas personas sólo pueden escribir novelas, otros sólo pueden escribir poesía. Yo soy ambidiestra. Hago las dos cosas y son dos estados mentales diferentes. Escribir una novela es una parte de inspiración y nueve partes de trabajo. Escribir poesía implica un 60% de inspiración y el resto es escribir. ¿Qué prefiero yo? Prefiero lo que estoy haciendo en el momento de hacerlo. Lo que me atrapa es el momento, ya sea un estado poético o narrativo. Lo disfruto de la misma manera.



-Sin embargo, dijo que el primer rayo inspirador fue la poesía.




-El momento de inspiración es el mismo. Quizá toma más tiempo transformarlo en algo más largo, como una novela. El escritor no lo sabe.



-¿Qué siente usted frente a su obra en relación con el mundo?




-No es lo mismo ser cantante de ópera y tener a la audiencia en vivo que escribir un libro. Cuando uno escribe, no está en la misma habitación que el lector que luego lee el libro. Todos los lectores son diferentes y extraen diversos significados de tu libro. La lectura es un acto individual. Cada uno reacciona de acuerdo con su propia experiencia, su tiempo, su género, su cultura. Cada libro es una partitura musical. El lector es como un violinista. La partitura no es música hasta que alguien la toca. Es una receta. Las palabras son marcas negras en páginas en blanco. Hasta que alguien las lee y se convierte en un libro.



-¿El lector completa la obra?




-Sí, debe ser así... La novela sin lector es como una orquesta inmensa que nunca se puede escuchar. Hasta que un lector la encuentra.



-¿Se puede ir de la distopía [utopía en sentido negativo] que usted propone a la utopía?




-Es una mala época para las utopías. Hudson escribió La era de cristal , en el que planteaba un mundo donde no había más sexo. El único hombre que quedaba en el futuro seguía interesado en el sexo, pero no conseguía hacerse entender sobre lo que hablaba. Esa era su idea de la utopía. La guerra de Irak también comenzó con la utopía de una promesa de democracia de un día para el otro. La naturaleza humana no funciona así. Somos mucho más hábiles para fabricar distopías, que para buscar utopías. Porque somos más hábiles para crear el infierno que para inventar el cielo.



-¿Qué le inspira el nombre de Buenos Aires?




-Tengo un muy buen amigo argentino, Alberto Manguel, que fue lector de Borges. Conocí a Borges hace mucho tiempo. Alberto trabajó en una antología de escritoras latinoamericanas que leí. También conozco el tango e intentaré bailarlo cuando termine esta conferencia mundial. He leído a Tomás Eloy Martínez y Santa Evita . ¿Sabe usted dónde está ahora su cadáver?



-En el cementerio de Recoleta.




-¿Está segura? [risas].



-¿Hay interés en Canadá sobre la literatura iberoamericana?




-Sí, siempre hemos estado interesados en la literatura iberoamericana. Pero la industria editorial canadiense no es muy grande y sólo si alguien traduce, se puede acceder a la literatura en español. No es tan fácil. Muchos de los autores latinoamericanos nos llegan en traducciones de Francia. Otras, desde Gran Bretaña. Hubo un movimiento fuerte después del boom latinoamericano con García Márquez.



-¿Qué es hoy ser feminista?




-Ya no tenemos definiciones de feminista. A cada mujer le pregunto: «¿Qué quiere decir con feminista?». Mi generación es prefeminista. Yo escribía antes de este movimiento que empezó en 1969. Cuando llegó la segunda ola de feminismo, entré en el movimiento de los derechos civiles. Lo primero que debemos pensar es que las mujeres son seres humanos. Eso no siempre es reconocido.



-¿Su literatura ha sido premonitoria?




-Siempre me lo preguntan. No puedo predecir el futuro, porque no hay solamente un futuro. Uno puede adivinar las probabilidades. Hay futuros más probables que otros. No tengo poderes psíquicos. Leo las noticias pequeñas de los diarios, las que están escondidas, y luego veo cómo se van haciendo más grandes hasta terminar en la portada. Por ejemplo, hace dos años y medio escribí Payback: Debt and the shadow side of wealth , un libro sobre el lado oscuro del dinero. Y ahora me preguntan cómo sabía yo que iba a ocurrir lo de Wall Street. Este libro apareció el sábado último en The Wall Street Journal . Sólo es cuestión de observar las tendencias y aplicar el sentido común.



miércoles, 16 de julio de 2008

Margaret Atwood: entre mis escritores favoritos de allá, por supuesto, está W. H. Hudson,-Invitación para conocer el Parque a la Sra Atwood y marido.



Antes de viajar a Buenos Aires para participar de una serie de conferencias sobre las aves, la escritora canadiense recibió a adn*CULTURA. Flamante ganadora del premio Príncipe de Asturias, candidata al premio Nobel, autora de novelas como La mujer comestible, ensayos sobre el equilibrio de la naturaleza y la obra de teatro Penelopliad, habla de feminismo, ecología y, a propósito de los mitos griegos y los modernos, comenta su admiración por Jorge Luis Borges y Tomás Eloy Martínez.



"...., entre mis escritores favoritos de allá, por supuesto, está W. H. Hudson, tanto por su trabajo con las aves como por su extraordinaria obra de ficción, que yo calificaría de cuentos de hadas duros de un angloargentino. Para alguien con mis intereses, Mansiones verde y La tierra púrpura son imprescindibles. ..."


Toda la entrevista en la Revista ADN del diario La Nación.



En nuestra biblioteca están ambos libros para su descarga gratuita:



Gracias a Lizzita por avisarnos de la nota.

Si desea compartir algún artículo relacionado con el Parque o la obra de Guillermo Enrique Hudson, envíelo a:

Parquehudson#gmail.com
(reemplace # por @)



Le enviamos a la Sra. Atwood la siguiente invitación:

July 22, 2008

To

Ms. Margaret Atwood

Joint Honorary President

Bird Rare Club

BirdLife International

Ref.: Invitation to Parque Ecológico Provincial Guillermo Enrique Hudson

(William Henry Hudson Museum and Ecological Park), located in

Florencio Varela, Province of Buenos Aires, Argentina.

Dear Ms. Atwood,

In an interview with the Argentinian daily newspaper La Nación, published last July 12 in its cultural magazine “ADN Cultura”, we have read that you express your admiration

for the author, naturalist and ornithologist, William Henry Hudson and his work.

Since we also know that you and your husband, Mr. Graeme Gibson, will be attending the BirdLife World Conservation Conference 2008, to be held in Buenos Aires on 22- 27 September, we wish to cordially invite both of you to visit the William Henry Hudson Museum and Ecological Park, located in Florencio Varela, Province of Buenos Aires (5o km far from Buenos Aires city).

The house where Hudson was born and grew up is now a Museum, which is

surrounded by native forest where you will find a great variety of birds, so loved by the author. We also want to point out that he wrote several books on birds of Argentina, and was a founding member of the Royal Society for the Protection of Birds.

Our official website (in Spanish) is: http://museohudson.gov.ar

Likewise, we copy below a link to an article published in The Christian Science Monitor, called “A revival of Argentina’s Thoreau”, in which the correspondent describes a visit made to the Park during last year.

http://www.csmonitor.com/2007/0424/p20s01-litr.html

We very much hope that you and your husband will visit us, and we remain at your disposal for any further information.

Yours sincerely,

Rubén Ravera

Director

PARQUE ECOLOGICO PROVINCIAL GUILLERMO ENRIQUE HUDSON

Calle 1356 (El Zaino) y Avenida Hudson s/n
Florencio Varela, Buenos Aires, Argentina.

Mr. Rubén Ravera: 00-54-2229-497314 / 155404-6462

Email: arravera@yahoo.com




Nos respondieron de la editorial:

Hello,

We received your email and will forward it on to Ms. Atwood's office.

Thank you.


falta saber si Miss Atwood y Graeme Gibson podrán visitarnos...Ojalá que si!!



Margaret Atwood en Buenos Aires.

Margaret Atwood visita el Parque Hudson el domingo 28 de setiembre de 2008.