Mostrando las entradas con la etiqueta Aves. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Aves. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de marzo de 2019

Programa Museo Hudson del 14 de Marzo


Para descargar el archivo de audio, Click con el botón derecho del mouse y elegir descargar

Temas de este programa:

  •  Hudson socio honorario de la Ornitología del Plata. 
  • Sudamérica, Continente de Aves y Hudson. 
  • 15 de marzo. Marcha Internacional Cambio climático 
  • Mateada celebrando Día de la Mujer. 
  • Breve comentario del libro "Ralph Herne" y la fiebre amarilla de 1871. 
  •  Y todas las novedades del parque por Ruben Ravera. 
  • La "pachamama" coincide con el 4 agosto ""Día del Naturalista". 
  • A celebrarlo juntos. 
  • Y mucho mas con comentarios de Carlos F Balboa


viernes, 12 de mayo de 2017

Programa Museo Hudson del 12 de Mayo



Si quiere descargar el archivo de audio, click con el botón derecho del mouse y elegir descargar 

En este programa:
  • Biblioterapia por Luisa Valenzuela.
  • Dia de Las aves migratorias 
  • Tito Narosky 
  • Ruben con TODAS LAS ACTIVIDADES del stand 3215 del Museo Hudson en la Feria Internacional del Libro en La Rural

jueves, 31 de julio de 2014

Archivo con más de 150,000 cantos de aves -Para buscar


Fuente Faena.

ara el deleite de los amantes de los pájaros y los ornitólogos, la Macaulay  Library coleccionó 7,513 horas de cantos de aves que representan a alrededor de 9,000 especies distintas. Uno de los más memorables sea quizá en del cárabo norteamericano, una lechuza de gran tamaño que canta con oscurantismo muy particular.
Aunque la colección también incluye sonidos de ballenas y otros animales, el énfasis es en los pájaros (ya que los creadores son de un laboratorio de ornitología). Las siguientes son algunas recomendaciones que nos da Cornell:
La grabación más vieja: En un día de primavera de 1929 se escuchó esta canción de un gorrión melódico.
La alarma despertadora más animada: Un coro de amanecer en Queensland, Australia.
Lo más parecido al sonido de alienígenas llegando: Aves del paraíso produciendo increíbles sonidos.
Naturalistas profesionales y amateurs pueden sacar provecho de este archivo, ya que ayuda a imaginar, visualizar, sentir y analizar sonidos de animales a través de la versión gratuita del software de análisis de sonidos, llamado Raven. Después de todo, el hecho de hablar, cantar, chiflar o gaznar es en un intento de comunicación. 
En YouTube, el canal del Cornell Lab of Ornithology donde puedes escuchar estas y muchas otras grabaciones.

Tomado de Faena.

Como un ejemplo práctico para buscar el canto de algún pájaro:
  1. Ir al site del Cornell Lab of Ornithology -Laboratorio de Ornitología de la Universidad Cornell
  2. En esa página arriba a la derecha hay un buscador, donde dice Search recordings by species:
  3.  Coloquen ahí el pájaro que están buscando, en inglés, por ejemplo: Nightingale (Ruiseñor), si no saben cómo se llama en inglés, pueden buscarlo con el traductor de Google 
  4. Luego que buscaron Nightingale verán varias respuestas.
  5. Cliqueando en las respuestas podrán escuchar el archivo con el canto correspondiente.

Por ejemplo la segunda opción del canto del Ruiseñor:





miércoles, 24 de septiembre de 2008

Entrevista con la escritora canadiense Margaret Atwood-En Buenos Aires


Margaret Atwood se declaró admiradora de la obra de Guillermo Enrique Hudson..




Por Susana Reinoso
De la Redacción de LA NACION




"Si puedes reír es que estás vivo. Y eso significa que no te has rendido todavía." Así habla Margaret Atwood, que llegó esta semana a Buenos Aires para hablar sobre "la necesidad de proteger a los pájaros porque, junto con el hombre, es el único ser vivo capaz de cantar. Y, además, tienen los atributos de los ángeles: las alas y el canto, no así las garras, que se las dejamos a los demonios".




Atwood sonríe todo el tiempo y esa imagen contrasta con el retrato que se hace de ella: agresiva, mordaz, irreductible. Habla con suavidad, convicción y un aire juguetón en los ojos azules, que provoca un destello en su piel de envidiable tersura.




"Nací y viví en un bosque del norte de Canadá, mi padre era biólogo e investigaba los insectos. Allí llegaban aves subtropicales durante el verano, para reproducirse y, de mayo a junio, el aire estaba lleno de cantos de pájaros. Crecí con esa perspectiva naturalista y he escrito mucho sobre ello", dice a LA NACION la flamante premio Príncipe de Asturias de las Letras, galardón que recibirá en Oviedo, España, el 22 de octubre.




En la conferencia mundial sobre conservación de aves que la trajo a Buenos Aires, Margaret Atwood, copresidenta honoraria de BirdLife International, junto con su marido, Graeme Gibson, hablará hoy, a las 10, sobre "Los seres humanos en las sociedades de pájaros". Será en el hotel Sheraton, en un encuentro que inaugurará la princesa imperial del Japón, Hisako Takamado.




Defensora de la ecología, la naturaleza juega un papel relevante en su literatura. De ella se dice que abrió la literatura canadiense al mundo y hay quienes la llaman "la gran reserva natural de Canadá". A los 69 años, Atwood -que inició su andadura literaria con La mujer comestible - ya tejió su propia leyenda. Sobre todo, cuando se recuerda que en varias de sus novelas anticipó el futuro.



-Desde su perspectiva, ¿cómo define a la escritura?




-Algunas personas sólo pueden escribir novelas, otros sólo pueden escribir poesía. Yo soy ambidiestra. Hago las dos cosas y son dos estados mentales diferentes. Escribir una novela es una parte de inspiración y nueve partes de trabajo. Escribir poesía implica un 60% de inspiración y el resto es escribir. ¿Qué prefiero yo? Prefiero lo que estoy haciendo en el momento de hacerlo. Lo que me atrapa es el momento, ya sea un estado poético o narrativo. Lo disfruto de la misma manera.



-Sin embargo, dijo que el primer rayo inspirador fue la poesía.




-El momento de inspiración es el mismo. Quizá toma más tiempo transformarlo en algo más largo, como una novela. El escritor no lo sabe.



-¿Qué siente usted frente a su obra en relación con el mundo?




-No es lo mismo ser cantante de ópera y tener a la audiencia en vivo que escribir un libro. Cuando uno escribe, no está en la misma habitación que el lector que luego lee el libro. Todos los lectores son diferentes y extraen diversos significados de tu libro. La lectura es un acto individual. Cada uno reacciona de acuerdo con su propia experiencia, su tiempo, su género, su cultura. Cada libro es una partitura musical. El lector es como un violinista. La partitura no es música hasta que alguien la toca. Es una receta. Las palabras son marcas negras en páginas en blanco. Hasta que alguien las lee y se convierte en un libro.



-¿El lector completa la obra?




-Sí, debe ser así... La novela sin lector es como una orquesta inmensa que nunca se puede escuchar. Hasta que un lector la encuentra.



-¿Se puede ir de la distopía [utopía en sentido negativo] que usted propone a la utopía?




-Es una mala época para las utopías. Hudson escribió La era de cristal , en el que planteaba un mundo donde no había más sexo. El único hombre que quedaba en el futuro seguía interesado en el sexo, pero no conseguía hacerse entender sobre lo que hablaba. Esa era su idea de la utopía. La guerra de Irak también comenzó con la utopía de una promesa de democracia de un día para el otro. La naturaleza humana no funciona así. Somos mucho más hábiles para fabricar distopías, que para buscar utopías. Porque somos más hábiles para crear el infierno que para inventar el cielo.



-¿Qué le inspira el nombre de Buenos Aires?




-Tengo un muy buen amigo argentino, Alberto Manguel, que fue lector de Borges. Conocí a Borges hace mucho tiempo. Alberto trabajó en una antología de escritoras latinoamericanas que leí. También conozco el tango e intentaré bailarlo cuando termine esta conferencia mundial. He leído a Tomás Eloy Martínez y Santa Evita . ¿Sabe usted dónde está ahora su cadáver?



-En el cementerio de Recoleta.




-¿Está segura? [risas].



-¿Hay interés en Canadá sobre la literatura iberoamericana?




-Sí, siempre hemos estado interesados en la literatura iberoamericana. Pero la industria editorial canadiense no es muy grande y sólo si alguien traduce, se puede acceder a la literatura en español. No es tan fácil. Muchos de los autores latinoamericanos nos llegan en traducciones de Francia. Otras, desde Gran Bretaña. Hubo un movimiento fuerte después del boom latinoamericano con García Márquez.



-¿Qué es hoy ser feminista?




-Ya no tenemos definiciones de feminista. A cada mujer le pregunto: «¿Qué quiere decir con feminista?». Mi generación es prefeminista. Yo escribía antes de este movimiento que empezó en 1969. Cuando llegó la segunda ola de feminismo, entré en el movimiento de los derechos civiles. Lo primero que debemos pensar es que las mujeres son seres humanos. Eso no siempre es reconocido.



-¿Su literatura ha sido premonitoria?




-Siempre me lo preguntan. No puedo predecir el futuro, porque no hay solamente un futuro. Uno puede adivinar las probabilidades. Hay futuros más probables que otros. No tengo poderes psíquicos. Leo las noticias pequeñas de los diarios, las que están escondidas, y luego veo cómo se van haciendo más grandes hasta terminar en la portada. Por ejemplo, hace dos años y medio escribí Payback: Debt and the shadow side of wealth , un libro sobre el lado oscuro del dinero. Y ahora me preguntan cómo sabía yo que iba a ocurrir lo de Wall Street. Este libro apareció el sábado último en The Wall Street Journal . Sólo es cuestión de observar las tendencias y aplicar el sentido común.



miércoles, 17 de septiembre de 2008

Festival Mundial de las Aves 2008

El Festival Mundial de las Aves celebra la increíble diversidad y belleza de las aves de nuestro planeta, destacando la importancia que tienen para las personas y sus diferentes culturas. El Festival es organizado por BirdLife International y Aves Argentinas es la entidad que lo coordina en Argentina.

El tema de este año es “Aves Migratorias y sus Rutas Migratorias”, este lema en América conecta el Hemisferio Oeste desde la Tundra Ártica hasta Tierra del Fuego en la Patagonia. Cada año, aves tales como el Chorlo Pampa (Pluvialis dominica), el Aguilucho Langostero (Buteo swainsoni) y el Pibí Boreal (Contopus cooperi) emprenden viajes increíbles por el continente a través de los mismos corredores que han utilizado durante siglos.

La conservación de las aves migratorias y sus rutas es un desafío internacional que supera las fronteras políticas en su intento de proteger los sitios y hábitats clave de todas las especies. Por ejemplo, el Chorlo Pampa se reproduce en la Tundra Ártica y luego migra a los pastizales de Argentina, Uruguay y Brasil. Sus corredores atraviesan las costas orientales del Atlántico. El Aguilucho Langostero (Buteo swainsoni) se reproduce en la región occidental de América del Norte y en el verano migra en dirección sur hacia Argentina y Uruguay. Aunque esta especie no se encuentre en la lista de especies amenazadas, su población está disminuyendo a causa de la caza, los pesticidas y la transformación total de ambientes naturales.

Si quiere descargar el calendario del Festival de Aves en formato pdf.





miércoles, 28 de mayo de 2008

MINITURISMO PARA CHICOS-Artículo de Página 12



La Reserva Natural Hudson :

Luego de visitar el zoológico, aquellos que estén con auto pueden completar la tarde en la Reserva Natural Guillermo Hudson, creada para preservar los últimos relictos de la vegetación autóctona bonaerense. Para llegar se debe cruzar la vía del tren y tomar la avenida Hudson hasta el 5800 y doblar a la derecha. El primer dato a tener en cuenta es que hay que arribar antes de las 16 horas, cuando comienza la última visita guiada. Recorrer el lugar con un guía resulta fundamental para poder distinguir las diferentes especies de árboles y pastizales autóctonos, que a simple vista pueden parecer todos más o menos iguales.

El guía y encargado de la reserva, Carlos Sawicki, nos acompaña por los distintos sectores, empezando por el casco histórico de lo que fue la estanzuela Los 25 Ombúes, de la cual sólo queda un rancho del siglo XVIII, restaurado y declarado monumento histórico en 1929. Allí nació en 1841 Guillermo Enrique Hudson, el naturalista que escribió 24 libros relatando sus recuerdos de la infancia y su juventud en las pampas durante la segunda mitad del siglo XIX. Además de su obra literaria, Hudson es reconocido por libros de ornitología como Aves del Plata y Pájaros de la Ciudad y la Aldea. En el viejo rancho hay un pequeño museo en su honor.

El paso siguiente es recorrer un incipiente Arboretum donde se han plantado diversas especies autóctonas como la taruma, la anacahuita, el sombra de toro (con sus hojas romboidales), el espinillo y el sauco. Luego, un sendero descendiente nos conduce por un barranco para ingresar en el típico pastizal de la estepa oriental pampeana, llena de flechillas, carquejas, plumerillos y retamas. El guía, con vista de lince, descubre algunas de las 147 especies de aves de la reserva y nos va señalando una por una sus características. Hasta que finalmente llegamos al arroyo Las Conchitas, con su correspondiente humedal a cada costado, abarrotado de juncos, totoras y espadañas. En el arroyo, numerosos biguás negros se asolean junto a un puente de madera y en algunos senderos los cuices corretean a 10 metros delante nuestro.

En el extremo opuesto al arroyo hay un ecotono muy particular que alberga un denso bosque xerófilo en galería, con árboles de 16 metros de altura que no dejan pasar la luz solar. Al ingresar, el ambiente se oscurece de repente, y divisamos las especies de árboles predominantes, algunas con el tallo cubierto de plantas trepadoras. Los pilares de este bosque son la acacia, el paraíso, el ligustro y el tala. A un costado se encuentran dos ombúes centenarios y un tala denominado “abuelo”, de 400 años de saludable vida. A la salida nos espera una merecida merienda con el mejor pan casero de la zona –recién salido del horno– resultado del taller de panificación que se ofrece a los chicos en la reserva los domingos por la tarde.

Fuente Página 12 Turismo, 5 de mayo de 2002.


lunes, 28 de abril de 2008

ECOLOGISTAS DENUNCIAN TRAFICO DE FAUNA EN FLORENCIO VARELA



Autoridades del Museo Guillermo Hudson enviaron una carta al Ministro de Asuntos Agrarios Provincial, ingeniero Raúl Rivara. “Es una contradicción que en el acceso a su Casa Natal, en donde funciona el Museo que lleva su nombre y una reserva nominada como tal por Ley Provincial, se vendan especies autóctonas impunemente. Nos referimos particularmente a la que funciona en las inmediaciones de la Calle Luján (a escasos cien metros de la Ruta provincial N° 36) los sábados por la mañana”, dice la denuncia.

La carta desnuda una problemática existente no sólo en Florencio Varela, si no en toda la provincia y que se ve a diario en las distintas ferias, en especial las del conurbano. La denuncia, en este caso, corresponde a la feria la avenida Luján.Ing. Agr. Raúl RivaraS/DNos dirigimos a usted a de manifestarle nuestra preocupación por la venta de aves silvestres que se realiza en las ferias de la zona.

Nuestra institución difunde la vida y obra del gran ornitólogo bonaerense Guillermo Enrique Hudson y es una contradicción que en el acceso a su Casa Natal, en donde funcionan el Museo que lleva su nombre y una reserva nominada como tal por Ley Provincial, se vendan especies autóctonas impunemente. Nos referimos particularmente a la que funciona en las inmediaciones de la Calle Luján (a escasos cien metros de la ruta provincial N° 36) los sábados por la mañana. Sería para nosotros muy valiosa su intervención a través de la Dirección Provincial de Recursos Naturales para que este comercio ilegal, prohibido desde 1941 en el distrito por Ordenanza Municipal, deje de realizarse para siempre. Agradecemos desde ya todo lo que pueda hacerse a través de los inspectores de fauna y ponemos a disposición la Reserva Natural Guillermo Enrique Hudson para que puedan ser liberados aquellos especimenes que tengan posibilidad de adaptarse.

Nuestro objetivo es crear conciencia entre niños y adultos y ayudar a las autoridades competentes a decomisar estas pobre víctimas del cautiverio que son cruelmente traficadas sin tener en cuenta los perjuicios ocasionados.

Sin otro particular y quedando a la espera de vuestra respuesta aprovechamos la oportunidad para saludarlo con distinguida consideración.

Claudia Belva - Secretaria
Enrique Santo Pedrotti - Presidente
Rubén Ravera - Asesor General



viernes, 17 de agosto de 2007

Algun de sus obras: El Chajá

POR GUILLERMO ENRIQUE HUDSON




El chajá es el ave paradigmática de la pampa argentina. Su canto es hermoso, singular. Su voz, como la de otras aves, es música. Una música, ¿que acaso es comunicación con alguna secreta deidad de los pájaros? El humano puede matar al animal. Pero no arrebatarle sus secretos. Tampoco puede negarle la belleza artística de su canto. Esa belleza que aquí, en este lugar de Temakel, puede resonar dentro del oído sensible gracias a la narración que Guillermo Enrique Hudson realizara como si fuera la primera vez, para acercarnos a un grandioso coro de chajás. Coro de pájaros que busca saltar hacia alguna imprecisable trascendencia desde un sitio de la Pampa...



...Aunque los chajás están vestidos con una modestia de cuáqueros, y carecen
de la elegancia de forma del cisne o del pavo real, interesan al sentido estético del hombre en más alto grado que cualquiera de las otras especies que conozco. La voz es una de sus características, como es de deducir por el nombre que se le ha
dado: gritón; pero este nombre no es apropiado, porque aunque es verdad que el pájaro grita con más bríos que el pavo real, su grito no es sino una fuerte voz de alarma que hace oír en ciertas ocasiones; mientras que, tanta de día como de noche, se eleva en el espacio como si fuera una alondra de alguna imaginaria época remota en la
historia del mundo, cuando todas las cosas, inclusive las alondras, eran de tamaño gigantesco, y en lo alto canta sus notas, que son completamente diferentes de los
gritos.




Algunas veces, al cruzar el Regent’s Park, he oído las voces sonoras del que estaba prisionero allí, que trataba de elevar su voz por encima del concierto de las grullas, las aguilas y los guacamayos, el aullido de los lobos y los perros y el sordo rugir de los leones. En todo el parque se oía la voz del chajá; pero esas sonoras notas me entristecían. El destierro y el
cautiverio habían despojado de toda alegría al noble cantor y el clima húmedo lo había enronquecido, ya no emitía sus límpidos acentos prolongados y parecía sólo exhalar apresuradamente algunos confusos gritos, como avergonzado de ellos. El canto de una alondra que surca el cielo asoleado y el de la que está encerrada en una pequeña jaula suspendida de una pared en sombra, en una calle de Londres, producen efectos muy diferentes; la desagradable mezcla de sonidos agudos y ásperos del cantor callejero produce efectos muy distintos y no parece proceder de la misma clase de pájaro que ejecutaba la incomparable melodía con que llenaba el cielo azul. Es todavía mayor la diferencia en la voz del chajá cuando se la oye en Regent’s Park y cuando se la ha oído en las pampas: aquí el pájaro se eleva en el espacio hasta que su cuerpo voluminoso desaparece y desde allí emite una incesante cascada de jubilosos alaridos. Llamarle gritón es darle un nombre inapropiado. Prefiero darle el nombre que tiene en lengua vernácula:
Chajá.




Entre los chajás, los sexos se guardan fidelidad; hasta formando parte de grandes bandadas se colocan en casales. Cuando el ave comienza a cantar, su compañera responde inmediatamente, pero sus notas son de calidad muy diferente. Ambas aves emiten algunas notas breves, profundas; las de la hembra son largas, sonoras y con trinos, pero dominándolas, resuena la voz límpida y penetrante del macho, que termina su canto con gran sonoridad y pureza. Este canto produce cierto efecto de armonía, pero comparado con el canto humano es menos semejante a un dúo que a un terceto compuesto por el bajo, la contralto y la
soprano. En ciertas épocas, en regiones que les son favorables, es frecuente que los chajás se reúnan en inmensas bandadas; millares de individuos se congregan y a menudo cantan en concierto. Invariablemente lo hacen a intervalos durante la noche, pero sin levantar vuelo. Según dicen los gauchos: “están contando las horas”. El primer canto comienza a las nueve, aproximadamente; el segundo, a la medianoche; el tercero, antes de amanecer. Pero las horas varían en las diferentes regiones. Una vez que yo viajaba con un grupo de gauchos, hacia las doce de una noche muy oscura, una pareja de cajas irrumpió a gritar a corta distancia delante de nosotros, dándanos a entender que nos acercábamos a un arroyo, donde nos proponíamos refrescar nuestros caballos. Lo encontramos casi seco y cuando cuando bajamos hasta el hilo de agua que corría sinuoso en el ancho cauce enjuto, una bandada de unos mil chajás levantaron un perfecto clamor de alarma, gritando todos a la vez, con intervalos de silencio. Después se alzaron con un rumor de alas. Bajaron a unos cien metros de distancia y todos juntos irrumpieron en uno de sus notables cantos nocturnos que resonaban en la llanura a varios kilómetros de distancia. Tiene algo de impresionante esta espontánea y sonora
melodía coral de las grandes bandadas de chajás. Aunque he estado acostumbrado desde niño a oír a estos pájaros,
muchas veces me he sorprendido ante algún nuevo efecto producido por una gran multitud de ellos cantando en ciertas Viajando solo durante un día de verano, hacia el mediodía llegué a una laguna llamada Kakel, lo bastante angosta como para que yo pudiera ver la orilla opuesta.
Había una innumerable cantidad de chajás divididos en bandadas bien definidas; cada una constaba de unos quinientos pájaros. Rodeaban todo el contorno de la laguna, probablemente atraídos por la sequía que reinaba en la comarca. Una bandada que estaba cerca de mí comenzó a cantar, y el fuerte
coro duró unos tres o cuatro minutos. Cuando cesó, la bandada siguiente
cantó a su vez y así sucesivamente. El canto fue seguido hasta por las bandadas de la orilla opuesta, de donde venían notas fuertes y claras, que iban disminuyendo en intensidad hasta que la bandada próxima a mí reanudó el canto. El efecto era muy extraño; quedé asombrado ante la manera ordenada en que cada grupo aguardaba su turno para cantar en vez de prorrumpir en un coro general, una vez que el primer grupo hubo dado la señal. En otra ocasión recibí una impresión aún más sorprendente. Esta vez las aves, en mayor número que las veces anteriores, cantaron todas a la vez. Esto ocurrió en las pampas del Sur, en un lugar llamado Gualicho que yo recorría a caballo una hora antes de la puesta del sol por una llanura pantanosa, donde había mucho agua estancada en las lagunas cubiertas de juncos, aunque era plena estación de sequía. Toda esta llanura aparecía cubierta por una interminable bandada de chajás, no en formación cerrada, sino dispersos en parejas o en pequeños grupos.




En aquella desolada región, encontré un pequeño rancho habitado por un gaucho y su familia y pasé la noche
allí. Los chajás andaban alrededor del rancho y parecían tan mansos como las aves domésticas y cuando salí a buscar algún sitio donde mi caballo pudiera hallar buen pasto, los pájaros no echaron a volar, sino que se apartaron un poco como para dejarme pasar. Serían las nueve y estábamos comiendo, cuando toda aquella multitud de aves que cubría un espacio de varios kilómetros, prorrumpió en un tremendo concierto nocturno. Es imposible describir el efecto que producía ese inmenso coro nunca oído. Dejo que el lector trate de imaginar a medio millón de gritos, cada uno más fuerte que los que se pueden oír en Regcnt’s Park, estallando en la atmósfera silenciosa de la solitaria llanura, en medio de la oscuridad noche. Una peculiaridad de ese inmenso coro, mas que el ruido atronador de la marejada cuando choca los acantilados de una costa, es que me era posible distinguir centenares y hasta millares de voces individuales. Me olvidé de mi cena, me quede inmóvil, sobrecogido de asombro mientras el aire y hasta el frágil rancho parecían temblar bajo la acción de aquella tempestad de ruidos. Cuando cesó y quedamos en silencio, el gaucho me dijo, sonriendo: “Estamos acostumbrados a esto, señor; todas las noches tenemos este concierto”. Era un concierto por el que valía la pena haber galopado treinta leguas para oírlo.(*)



(*) Extraído de El naturalista en el Plata, de Guillermo Enrique Hudson, Ed. Elefante Blanco, ciudad de Buenos Aires.

Tomado de la página Temakel



Haga cick en el botón que dice download de la siguiente página.
.

martes, 3 de julio de 2007

Su ayuda para colocar el canto de algunos de los pájaros

Estamos organizando una guía para que las personas que visiten el parque puedan conocer más sobre las aves que anidan ahí.
Nuestra idea es colocar las imágenes y el canto de algunos de los pájaros del Parque.
Conseguimos el canto de los pájaros de Misiones, muchos de ellos viajan hacía el sur, a nuestro parque.
Precisamos voluntarios para ir organizando en estas páginas esa guía.
Comenzamos a hacerla pero no podemos hacerlo solos.
  • Colocar el nombre del pájaro : Micrastur semitorquatus (en este caso)
  • El nombre popular: Halcón Montés Grande (si es que lo encontramos)
  • Una imagen o foto del pájaro (así es más fácil identificarlo)
  • El canto del pájaro por separado.

En esta carpeta encontrará el canto de los diferentes pájaros en formato mp3.

La idea es que elija uno de esos archivos y recopile la información que solicitamos arriba sobre los pájaros.

Luego nos la envía a nuestra dirección y vamos armando las páginas como la del ejemplo.

Para coordinar la tarea la organizaremos desde la lista biblioteca-hudson.

Por favor, suscríbase a nuestra lista para poder coordinar entre todos esa labor.

Suscríbete a biblioteca-hudson
Suscríbete a biblioteca-hudson

O envíe un e-mail a:
biblioteca-hudson-subscribe@yahoogroups.com


La imagen que ilustra esta página fue tomada de la página de Amigos del Parque Hudson.

viernes, 4 de mayo de 2007

Algunas de sus Obras : Aves Pamperas

se abrirá una nueva página, haga click en donde dice: Download para descargar el archivo.