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sábado, 20 de agosto de 2022

Nota en el diario La Nación: Guillermo Enrique Hudson El poeta de las aves

La nota en el diario La Nación

La nota en formato pdf para descargar
Los videos que publican en La Nación:

Video filmado en la biblioteca de Aves Argentinas con Juan José Bonanno, Director de Desarrollo Institucional.



Video: Bernabé López-Lanús.Sobre La Tierra Purpúrea y Allá Lejos y Hace Tiempo II


Video desde el Museo G.E. Hudson. Su casa natal, su vida, su obra y su mensaje ambiental. Carlos Fernández Balboa

jueves, 13 de febrero de 2020

Editorial del diario La Nación

Original en el Diario La Nación 

La Reserva Hudson, en riesgo

La ocupación ilegal de tierras en Florencio Varela amenaza a uno de los pocos espacios ecológicos y culturales que quedan en el distrito bonaerense

urante el pasado enero, aprovechando las vacaciones y la relajación institucional, se han producido diversos episodios de ocupación de tierras en diversas partes de la provincia de Buenos Aires, uno de ellos en las adyacencias del Museo y Reserva Natural Guillermo Enrique Hudson, de Florencio Varela. El parque protege al solar natal donde nació el escritor, en 1841. Se trata de una reserva natural de sesenta hectáreas que guarda al adyacente arroyo Las Conchitas, un amplio curso de agua de la región. También encontramos allí el ambiente más emblemático para la cultura bonaerense; el pastizal pampeano, que constituye uno de los pocos espacios verdes para los vecinos de Florencio Varela y zonas de influencia. Tiene el agregado de ser un enclave del turismo internacional, ya que, como lo hicieron Jorge Luis Borges, Ezequiel Martínez Estrada o Joseph Conrad, ingleses y japoneses reconocen en el autor de Allá lejos y hace tiempo a uno de los exponentes más interesantes de la literatura escrita en inglés en el siglo XIX y principios del XX.
Este episodio de intromisión, que ha sido objeto de denuncia pública por parte de vecinos y de otros actores locales, es motivo de preocupación, por cuanto implica una infracción a la ley y un atropello a los derechos de dominio de los propietarios legítimos de las parcelas ocupadas. Se trata de terrenos adyacentes al parque que están siendo "subvendidos" e "intrusados", estableciéndose barrios precarios que afectan la zona, contaminando las napas del arroyo y afectando con basura y contaminación el paisaje. El aumento de la densidad de la ocupación territorial en el área comprometida, el carácter de precariedad de los asentamientos y la falta de infraestructura sanitaria y de tratamiento de residuos son factores de degradación en las condiciones de la calidad ambiental del lugar, lo que provoca, de este modo, una ruptura con los valores del paisaje natural que forma parte del entorno del sitio que en los últimos 100 años se ha protegido.
Más allá de esta consideración de índole estrictamente jurídica, la ocupación de los terrenos en cuestión, por hallarse estos en el entorno de un sitio protegido hasta hace poco bajo la administración del Ministerio de Cultura de la provincia de Buenos Aires, provoca una situación gravemente desfavorable para la amortiguación visual de la reserva natural, donde el museo y la casa natal tienen su sede. La amortiguación visual es un fenómeno primariamente perceptivo que viene siendo desarrollado en sus alcances conceptuales y operativos por la doctrina internacional y nacional del patrimonio, y que ha tenido expresión normativa, en nuestro país, en la ley 27.103 y en la jurisprudencia de la Comisión Nacional de Monumentos, de Bienes y de Lugares Históricos, como también ha sido receptado por la jurisprudencia de los tribunales. La desamortiguación del entorno del museo interfiere en una lectura cabal del sitio histórico y su paisaje natural, dado que un componente sustancial del sentido de la historia de la institución se refiere a la vastedad pampeana según el relato vivencial de Guillermo Enrique Hudson. De este modo, aquel paisaje pampeano adviene como un elemento del patrimonio inmaterial que, junto con la vegetación natural del sitio y sus edificios, constituye un todo patrimonial cultural y natural de alto valor de autenticidad y memoria bonaerense. De permitirse esta potencial precariedad en la urbanización y el deterioro de los valores del entorno del sitio histórico natural se provocará una previsible pérdida del sitio, restando un espacio ecológico y cultural de los pocos que quedan en la provincia de Buenos Aires.

Hacemos un llamado a las autoridades, tanto municipales como provinciales, para que tomen intervención perentoria y adopten las medidas que resulten pertinentes para detener esta progresiva ocupación de terrenos y evitar la consolidación de un núcleo urbano precarizado que afecte la reserva natural, uno de los pocos lugares del pastizal pampeano, que, además, representa el hogar de Hudson, uno de los personajes, junto con José Hernández, más destacados de nuestra cultura gauchesca.

viernes, 30 de enero de 2015

Una madre de allá lejos y hace tiempo

Fuente Diario La Nación

Una madre de allá lejos y hace tiempo

Con amor de hijo y de artista, Guillermo Enrique Hudson reflejó la figura de Carolina Augusta Kimble

"...era una santa en vida, y de una espiritualidad del más alto grado."
"...ella lo sabía todo, y yo no ignoraba que ella lo sabía."
"...estos recuerdos de mi madre, implican para mí un gran consuelo."
Cuando promedia para nosotros el mes de octubre, cuando en los rosales se abren las mejores flores -blancas, rojas, amarillas, rosadas-que muchos hijos brindan en ramo de amor a su madre, conmueve releer el último capítulo de la obra Allá lejos y hace tiempo, de Guillermo Enrique Hudson. En muchas páginas de sus otras obras va delineando Hudson el perfil de esa madre incomparable; pero es en el capítulo XXIV de la que es, sin duda, su obra más representativa, donde Hudson pinta con amor de hijo y de artista el retrato de Carolina Augusta Kimble, su madre.
Esta madre corona el capítulo que es como un compendio de toda una vida de gaucho naturalista, novelista y poeta y que yo titularía "Balance" aunque en la excelente traducción de Fernando Pozzo y Celia R. de Pozzo, (edición Peuser) figura como Ganancia y pérdida.
En el corazón de nuestros gauchos hubo siempre un lugar sagrado para el amor a su madre, así fuese ésta un vago recuerdo de niñez desdichada. No en vano José Hernández pone en boca del gaucho arquetípico Martín Fierro aquella sextina donde resume su elogio a la mujer, que concluye con los significativos versos: "Yo alabo al Eterno Padre / no porque las hizo bellas / sino porque a todas ellas / les dio corazón de madre".
El gaucho que para siempre vivió en Hudson acompañó en su corazón esta sentencia de Martín Fierro; y pese a que afirmó en el capítulo inicial de ese mismo libro que nunca fue su intención escribir su autobiografía, esa obra cumbre resultó verdaderamente la autobiografía de su infancia, adolescencia y primera juventud y la autobiografía de su alma, formada a semejanza de una madre ejemplar, que enseñó a Hudson, sin palabras casi y con su ejemplo, a apreciar lo que significa toda madre en la vida de un hijo.

Ascendientes ingleses

Carolina Augusta Kimble, oriunda de Nueva Inglaterra y con ascendientes ingleses, como su esposo, -cultos y piadosos ambos y de religión protestante, pero sin fanatismos- se vio trasplantada, muy jovencita, a la pampa argentina de entonces; ese medio tan diferente en lo sociocultural al suyo, ese paisaje maravilloso pero agreste, de distancias y horizontes casi infinitos, de veinticinco ombúes gigantescos en lugar de lánguidos tilos familiares; de gentes gauchas buenas y sencillas, pero tan distintas de su sociedad habitual. Y esta valerosa mujercita trata de adaptarse a ese medio y de quererlo como a su ambiente propio, y cría a sus hijos en el amor de esta Argentina natal, y los deja integrarse con sus compañeros de juegos y andanzas, hijos de los gauchos vecinos, y prodiga con todos su amorosa piedad, al punto que todos los que la conocían la veneraban como a una santa. Y todo esto sin perder su belleza, su distinción, sus maneras cultas y afables.
En todos los humildes ranchos vecinos ejercía su benefactora piedad con cristiana abnegación y la delicada caridad que no ofende por ser sincera y fraterna, al punto que llevó a su casa al hijito recién nacido de su vecina que murió al darlo a luz, y lo cuidó y protegió y amamantó junto a su hijo Guillermo Enrique nacido entonces, hasta que pudieron encontrarle una nodriza.
Carolina Augusta, como toda madre, amó a todos sus hijos por igual; mas su mente y su corazón estaban identificados con el hijo poeta, con su misma sensibilidad para captar la belleza dondequiera se hallara, florecita silvestre, pájaro libre, grandioso ombú, flamenco rosado, altas estrellas en el horizonte nocturno de la pampa infinita... "...Toda cosa hermosa y poética que me llamaba la atención se me presentaba asociada a ella..."
Guillermo Enrique Hudson afirma también que lo unía a su madre, por sobre el entrañable amor de hijo, una afinidad espiritual que lo acompañó toda la vida. Cuando ella murió, santamente como había vivido, afirmándole que estaba segura de que volverían a encontrarse algún día junto a Dios, ese hijo amado y preferido, ese hijo que tenía su misma sensibilidad ante la belleza de la Creación pudo decir que no la había perdido, porque estaba junto a él para siempre.
Desde el recuerdo y la cotidiana vivencia de su madre, viva en su corazón, Guillermo Enrique Hudson nos dejó el elogio de toda madre, en estas páginas que constituyen el balance de su vida "...el amor de una madre para con el hijo de sus entrañas difiere esencialmente de otros afectos, y arde con tan clara y firme llamarada, que parece la única cosa inmutable en esta variable vida terrenal, de tal suerte que, aun cuando ella ya no se encuentre presente, sigue siendo luz y guía para nuestros pasos, y consuelo en nuestras angustias y en nuestros tropiezos". .

Por Gloria O. Justa Martínez Para LA NACION

miércoles, 16 de julio de 2008

Margaret Atwood: entre mis escritores favoritos de allá, por supuesto, está W. H. Hudson,-Invitación para conocer el Parque a la Sra Atwood y marido.



Antes de viajar a Buenos Aires para participar de una serie de conferencias sobre las aves, la escritora canadiense recibió a adn*CULTURA. Flamante ganadora del premio Príncipe de Asturias, candidata al premio Nobel, autora de novelas como La mujer comestible, ensayos sobre el equilibrio de la naturaleza y la obra de teatro Penelopliad, habla de feminismo, ecología y, a propósito de los mitos griegos y los modernos, comenta su admiración por Jorge Luis Borges y Tomás Eloy Martínez.



"...., entre mis escritores favoritos de allá, por supuesto, está W. H. Hudson, tanto por su trabajo con las aves como por su extraordinaria obra de ficción, que yo calificaría de cuentos de hadas duros de un angloargentino. Para alguien con mis intereses, Mansiones verde y La tierra púrpura son imprescindibles. ..."


Toda la entrevista en la Revista ADN del diario La Nación.



En nuestra biblioteca están ambos libros para su descarga gratuita:



Gracias a Lizzita por avisarnos de la nota.

Si desea compartir algún artículo relacionado con el Parque o la obra de Guillermo Enrique Hudson, envíelo a:

Parquehudson#gmail.com
(reemplace # por @)



Le enviamos a la Sra. Atwood la siguiente invitación:

July 22, 2008

To

Ms. Margaret Atwood

Joint Honorary President

Bird Rare Club

BirdLife International

Ref.: Invitation to Parque Ecológico Provincial Guillermo Enrique Hudson

(William Henry Hudson Museum and Ecological Park), located in

Florencio Varela, Province of Buenos Aires, Argentina.

Dear Ms. Atwood,

In an interview with the Argentinian daily newspaper La Nación, published last July 12 in its cultural magazine “ADN Cultura”, we have read that you express your admiration

for the author, naturalist and ornithologist, William Henry Hudson and his work.

Since we also know that you and your husband, Mr. Graeme Gibson, will be attending the BirdLife World Conservation Conference 2008, to be held in Buenos Aires on 22- 27 September, we wish to cordially invite both of you to visit the William Henry Hudson Museum and Ecological Park, located in Florencio Varela, Province of Buenos Aires (5o km far from Buenos Aires city).

The house where Hudson was born and grew up is now a Museum, which is

surrounded by native forest where you will find a great variety of birds, so loved by the author. We also want to point out that he wrote several books on birds of Argentina, and was a founding member of the Royal Society for the Protection of Birds.

Our official website (in Spanish) is: http://museohudson.gov.ar

Likewise, we copy below a link to an article published in The Christian Science Monitor, called “A revival of Argentina’s Thoreau”, in which the correspondent describes a visit made to the Park during last year.

http://www.csmonitor.com/2007/0424/p20s01-litr.html

We very much hope that you and your husband will visit us, and we remain at your disposal for any further information.

Yours sincerely,

Rubén Ravera

Director

PARQUE ECOLOGICO PROVINCIAL GUILLERMO ENRIQUE HUDSON

Calle 1356 (El Zaino) y Avenida Hudson s/n
Florencio Varela, Buenos Aires, Argentina.

Mr. Rubén Ravera: 00-54-2229-497314 / 155404-6462

Email: arravera@yahoo.com




Nos respondieron de la editorial:

Hello,

We received your email and will forward it on to Ms. Atwood's office.

Thank you.


falta saber si Miss Atwood y Graeme Gibson podrán visitarnos...Ojalá que si!!



Margaret Atwood en Buenos Aires.

Margaret Atwood visita el Parque Hudson el domingo 28 de setiembre de 2008.


miércoles, 7 de mayo de 2008

Cuando dejar plantado es una buena acción, artículo del diario La Nación.


Fin de semana salvaje, el que propuso, hace ya unos días, el colectivo SOSTierra: invitaron a una ecobicicleteada con acción artística. Con la idea de concientizar sobre los peligros de la contaminación del medio ambiente, un grupo de ciclistas, autodefinidos como un bosque humano defendiendo lo que somos, naturaleza, salió el sábado 26 del barrio porteño de Boedo y llegó al parque ecológico Guillermo Hudson, en Florencio Varela. Por el camino, fueron plantando árboles, haciendo performances temáticas y dejando instalaciones artísticas de esas que hacen pensar.

Bajo nubes grises y pesadas, salieron, a las 9, decididos a pedalear 47 kilómetros. Primero plantaron un ombú y dos palos borrachos en la Casa Amarilla, en La Boca. "La idea es que, ante la ausencia de zonas verdes, ese predio se convierta en un parque de árboles nativos", apunta Daniel Acosta, coordinador de SOSTierra. Después, intrépidos, cruzaron el Riachuelo en bote hasta la isla Maciel. Llegaron a Sarandí, en Avellaneda, y sembraron un ceibo, un timbo y dos talas a orillas del lago de la Saladita. Y en Quilmes, en la Plaza del Bicentenario, dejaron tres jacarandaes.

Hay más datos en proyectosostierra.blogspot.com .


martes, 19 de junio de 2007

Nota publicada en el diario La Nación, Argentina

Artículo publicado en el diario La Nación(Argentina) sobre el Museo Hudson
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/770493


En Florencio Varela, un noble rancho y más que 25 ombúes

El Museo Hudson y una reserva ecológica digna de conocer

El rancho de Los 25 Ombúes, en Florencio Varela, es el mismo en el que nació Guillermo Enrique Hudson en 1841. Tres cuartos en hilera, con paredes gruesas de adobe, que se mantiene fresco en verano y cálido en invierno. Así lo conocieron sus padres norteamericanos porque está en pie desde los tiempos de la Colonia.



Lo compraron a Tristán Nuño Valdés, cuñado de Juan Manuel de Rosas, que allí tenía un puesto de estancia. No sabían español, pero la madre, Carolina Augusta Klimbe, trajo quinientos libros de buena literatura, incluido Shakespeare. Eligieron la zona por los vecinos que hablaban su idioma, aunque de una estancia a otra había muchas leguas.



El paisaje es el mismo, con dos arroyos que van serpenteando por pajonales donde aparecen garzas y cigüeñas. Se podría pescar porque los peces confirman que el agua no está contaminada.



Han vuelto para hacer su nido churrinches, chorlos, aguiluchos langosteros que conviven con los estables: halconcitos, aguiluchos carpinteros, espineros, y un rico etcétera para safaris fotográficos.



Nada los molesta en este arboretum, colección de árboles con fines educativos, didácticos, científicos, que es un muestrario del nordeste de la provincia de Buenos Aires. Hay chañares, acacias, saúcos, ceibos, algarrobo blanco, espinillos, timbo-puitá, sombra de toro, peje y el taruma o espino de bañado, que se conoce como el árbol de Hudson porque protagoniza uno de sus relatos.



Visitar la reserva es meterse en la pampa con el mismo asombro de aquel muchacho criado a campo abierto. Compañero de ruta del futuro Martín Fierro. Que parecía débil por lo alto, delgado y desgarbado porque en un arreo de ganado adquirió una fiebre reumática que hizo temer por su vida. Vivió 81 años, dejando una obra formidable como escritor y naturalista con alma de ecologista cuando no se hablaba de medio ambiente.



Aumenta el placer leer cualquiera de sus obras: Naturalista del Plata, Días de ocio en la Patagonia, Mansiones verdes. Es un requisito útil, pero no obligatorio ya que podemos disfrutarlo igual a libro cerrado. Es una postal, en vivo y en directo, de Allá lejos y hace tiempo que no necesita traducción.



Llegar es fácil



Es un milagro que el Parque y Museo Guillermo E. Hudson, monumento histórico provincial declarado Reserva Natural de Uso Múltiple se haya resguardado y restaurado manteniendo su entorno.



En eso tiene mucho que ver Violeta Shinya (1910-2003), sobrina nieta de Hudson e hija de Yoshio Shinya, el primer inmigrante japonés que vino de polizón en la Fragata Sarmiento. Es otra historia para ser contada porque fueron japoneses los coproductores de este paraíso (la palabra más adecuada).



Uno puede llegar por la vieja ruta a Mar del Plata, avenida Mitre, luego Calchaquí, y doblar a la derecha al pasar el puente de Bosques a la altura del km 30,500. Se toma por la calle Luján hasta que termina, unas 30 cuadras, y luego la avenida Hudson con carteles de papel fijados en las columnas que nos llevan hasta la entrada. Otro camino es la Autopista del Sudeste que empalma con la ruta 2. No baje por la salida Hudson porque ése es el pueblo y está lejos de la reserva. Hágalo por Gutiérrez en la Rotonda de Alpargatas. Y luego retroceda tres semáforos por la ruta hasta el mismo puente de Bosques. Es más fácil de hacer que de explicar.



Está abierta de miércoles a domingo, de 10 a 18, con guías especializados, telescopios y binoculares. Consulte por el 15 5 575 0379 o en http://museohudson.gov.ar/ , también por e-mail: museohudson#yahoo.com.ar.



Por Horacio de Dios
horaciodedios@fibertel.com.ar