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domingo, 18 de noviembre de 2012

Programa Museo Hudson del 18 de Noviembre

 
 
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Hoy con Armando Cobas, Marcelo Montenegro y Christian Sánchez Díaz que comparten nuestro programa, charlando sobre árboles nativos, las baterías de Litio y varios temás !

miércoles, 28 de mayo de 2008

MINITURISMO PARA CHICOS-Artículo de Página 12



La Reserva Natural Hudson :

Luego de visitar el zoológico, aquellos que estén con auto pueden completar la tarde en la Reserva Natural Guillermo Hudson, creada para preservar los últimos relictos de la vegetación autóctona bonaerense. Para llegar se debe cruzar la vía del tren y tomar la avenida Hudson hasta el 5800 y doblar a la derecha. El primer dato a tener en cuenta es que hay que arribar antes de las 16 horas, cuando comienza la última visita guiada. Recorrer el lugar con un guía resulta fundamental para poder distinguir las diferentes especies de árboles y pastizales autóctonos, que a simple vista pueden parecer todos más o menos iguales.

El guía y encargado de la reserva, Carlos Sawicki, nos acompaña por los distintos sectores, empezando por el casco histórico de lo que fue la estanzuela Los 25 Ombúes, de la cual sólo queda un rancho del siglo XVIII, restaurado y declarado monumento histórico en 1929. Allí nació en 1841 Guillermo Enrique Hudson, el naturalista que escribió 24 libros relatando sus recuerdos de la infancia y su juventud en las pampas durante la segunda mitad del siglo XIX. Además de su obra literaria, Hudson es reconocido por libros de ornitología como Aves del Plata y Pájaros de la Ciudad y la Aldea. En el viejo rancho hay un pequeño museo en su honor.

El paso siguiente es recorrer un incipiente Arboretum donde se han plantado diversas especies autóctonas como la taruma, la anacahuita, el sombra de toro (con sus hojas romboidales), el espinillo y el sauco. Luego, un sendero descendiente nos conduce por un barranco para ingresar en el típico pastizal de la estepa oriental pampeana, llena de flechillas, carquejas, plumerillos y retamas. El guía, con vista de lince, descubre algunas de las 147 especies de aves de la reserva y nos va señalando una por una sus características. Hasta que finalmente llegamos al arroyo Las Conchitas, con su correspondiente humedal a cada costado, abarrotado de juncos, totoras y espadañas. En el arroyo, numerosos biguás negros se asolean junto a un puente de madera y en algunos senderos los cuices corretean a 10 metros delante nuestro.

En el extremo opuesto al arroyo hay un ecotono muy particular que alberga un denso bosque xerófilo en galería, con árboles de 16 metros de altura que no dejan pasar la luz solar. Al ingresar, el ambiente se oscurece de repente, y divisamos las especies de árboles predominantes, algunas con el tallo cubierto de plantas trepadoras. Los pilares de este bosque son la acacia, el paraíso, el ligustro y el tala. A un costado se encuentran dos ombúes centenarios y un tala denominado “abuelo”, de 400 años de saludable vida. A la salida nos espera una merecida merienda con el mejor pan casero de la zona –recién salido del horno– resultado del taller de panificación que se ofrece a los chicos en la reserva los domingos por la tarde.

Fuente Página 12 Turismo, 5 de mayo de 2002.


viernes, 8 de junio de 2007

Sobre el Parque Hudson

“Museo Histórico
Provincial” y “Reserva Natural de Uso Múltiple”
Guillermo E. Hudson



Ubicada a mitad de camino entre la ciudad de Buenos Aires y La
Plata, en diciembre de 2000 con la Ley provincial 12.584 se la
declara Reserva Natural de Uso Múltiple (aproximadamente
54 hectáreas) en homenaje al gran naturalista Guillermo
Enrique Hudson. Quien naciera en 1841 en este paraje, conocido
entonces como la estanzuela “Los 25 Ombúes”.
(Si quiere ver más información sobre como llegar al parque )

El principal fin de la Reserva es educar y generar un espacio
de reflexión y participación, así también
como complemento de los programas de estudios, tanto de escolares
como de niveles superiores. Está destinada a inspirar respeto
y amor hacia la naturaleza, tal como lo hizo el escritor durante
toda su vida. Hudson legó un importante testimonio tanto
de la fauna y la flora como en la descripción precisa del
hombre de campo y su paisaje, allá por el siglo XIX. Fue
también no solo uno de los más importantes naturalistas
de su época - primer ornitólogo argentino-, conservacionista,
lírico o costumbrista, sino quizá también
el primer etólogo conocido. Hasta la aparición de
Hudson los naturalistas se limitaban a describir los comportamientos
animales, pero fue el mismo Hudson quien intentó por primera
vez dar explicaciones racionales a lo observado. Inspirador de
la primer ley de protección a las Aves, y en la creación
de la prestigiosa Royal Society for the Protection of Birds (R.S.P.B.).

La otra importante función de la Reserva
es la de preservación de los ambientes. Se encuentra enmarcada
dentro de las llamadas “Reservas Urbanas”, nombre
destinado a designar extensiones naturales relativamente pequeñas,
ubicadas en áreas urbanas o en zonas cercanas a la urbe.
Cumplen una importante función educativa y demostrativa
de procesos naturales y socio-culturales; generando incluso identidad
y nuevos hábitos en los habitantes cercanos. La Reserva
Hudson preserva dos arroyos con más de 20 especies de peces.
Y en total se han identificado cerca de 200 especies de vertebrado.
Aves migratorias la visitan (churrinches, golondrinas, pecho-colorados,
cuclillos…), algunas de las cuales se alimentan y reponen
para sus largos viajes. Más de 200 especies de plantas
vasculares, entre nativas y exóticas, repartidas en bosquecitos
de talas (Celtis tala), estepa pampeana, bañados y pastizales,
completan la oferta. Paisajísticamente también ha
conservado las “lomas” de la llamada Pampa Ondulada,
en lo alto de las cuales crecen pequeños talares.

En particular “La provincia de Buenos Aires es el sector
del país más afectado por la actividad humana, ya
desde el siglo XVI se observa una retracción de la flora
indígena debido a las actividades agrícolo-ganaderas.
En épocas más recientes, la industrialización,
la urbanización y la contaminación han afectado
considerablemente a la flora de la Provincia” . Lo mismo
podemos decir de la fauna, y en mayor o menor medida del recurso
paisajístico. Dado que en el noreste de la provincia se
encuentra la más alta aglomeración urbana del país,
es lógico toparse con la problemática social de
miles de habitantes. La urbanización anárquica y
la ocupación de tierras son algunos de los síntomas
y la Reserva ha sobrevivido al embate de tales circunstancias,
gracias al esfuerzo de voluntarios y de autoridades, y continúa
trabajando para que así sea.

La historia para la creación de este Reserva bien ilustra
el esfuerzo y la lucha para ir contra corriente en una zona muy
cotizada por diferentes actores. Desde 1929 Fernando Pozzo, médico
quilmeño enamorado y estudioso de la obra de Hudson, descubre
el lugar e inmediatamente forma una comisión de amigos,
con los cuales se dedica al rescate del Solar Natal. En 1949 el
vizconde Davidson y su hermana donan unas 4 hectáreas para
ser destinadas a Museo y Parque Evocativo. La provincia de Buenos
Aires las acepta por Decreto Nº 3.061. Masao Tsuda, embajador
del Japón en Argentina (1954), presidente de la Asociación
Hudsoniana de Tokio junto a la Asociación Amigos de Hudson
en Argentina realizan activas gestiones para rescatar la propiedad
de los intrusos. Recién en 1957 la provincia de Buenos
Aires crea el Museo y Parque Evocativo Guillermo Enrique Hudson
por Decreto N° 7.641 con dependencia de la Dirección
de Museos, Reservas e Investigaciones Culturales. A partir de
1991 las gestiones de la profesora Violeta Shinya fructifican
y se recibe la primera partida de las generosas donaciones gestionadas
por Masao Tsuda y el Embajador Yoshio Fujimoto, de distintas empresas
y la Asociación de Amigos y lectores de Guillermo E. Hudson
del Japón. Se inicia la ampliación de tierras del
Museo en dirección al arroyo las Conchitas. En 1996 se
obtienen donaciones de organismos internacionales de Japón
y de la Fundación Lloyds Bank. Debemos también valorar
la inagotable y desinteresada participación de muchos colaboradores.

En fin más de 70 años de rescate nacional e internacional
han dado sus frutos. Historia, naturaleza y esparcimiento se combinan
perfectamente en este predio. El rancho natal del gran escritor
y naturalista, de más de 200 años de antigüedad,
se erige entre enormes ombúes. Lugar de peregrinaje y visita
de muchos turistas extranjeros, quienes se sienten atraídos
por la prosa hudsoniana. Cuenta con una importante biblioteca
(más de 15.000 libros), Salón de Usos Múltiples,
Arboretum y área de acampe. La biblioteca cuenta con un
sector especializado en la obra del escritor y opera para difundir
traducciones de sus obras entre los jóvenes de habla hispana,
porque muchas de las existentes ya no se consiguen. Para una mayor
efectividad se está desarrollando un programa piloto de
difusión de folletos en las escuelas de la región.
Los mismos contienen traducciones actualizadas y comentarios relacionados
con el conocimiento, en especial la temática ambiental,
de la cual Hudson fuera pionero.La entrada es libre y gratuita
y hay visitas guiadas sábados, domingos y feriados para
el público en general. Miércoles, jueves y viernes
para grupos escolares. Durante la primera semana de agosto comunidades
aborígenes celebran la tradicional fiesta de la Pachamama,
en la que ofrendan y agradecen a la Madre Tierra. En cualquier
momento es visitada por folkloristas, lugareños, fortines
gauchos, artistas y toda aquella persona amante de la paz y la
tranquilidad.



http://www.hudsonmuseoyparque.org.ar/

Texto de Marcelo Montenegro



Como describió el Parque Guillermo Enrique Hudson (de Allá lejos y hace tiempo)

viernes, 4 de mayo de 2007

Algunas de sus obras: El Ombú y otros cuentos




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